Antonio Álvarez Buezas escribe a su mujer
Source:
Archivo Familiar Carmen Álvarez Fontenla
Date Created: 1938
Type: Photograph
Extent: 1 item
-1.105561, 40.369064
La correspondencia de guerra es una de las fuentes históricas más interesantes para conocer la vida cotidiana de los soldados en el frente. Esquiva y escasa, su conservación nos permite conocer el relato de guerra de todos aquellos que prefirieron olvidar y no contar, a la par que contrastamos los relatos oficiales y la propaganda de la época. En la imagen, observamos al suboficial Antonio Álvarez Buezas (A Torre, Baión, 1914), miembro del Regimiento de Infantería Zaragoza nº 30, y cuya relación epistolar con su esposa Felisa se ha conservado en el seno familiar.
Militar y voluntario de primera hora, solía adornar sus cartas con vítores como "¡¡Viva España!!" o “II Año Triunfal”, haciendo suyas las consignas oficiales de la propaganda. Con todo, no podemos confundir asimilar con asumir, y menos en una guerra tan prolongada y traumática para sus actores; la camaradería y el anhelo del hogar pesaban más que la ideología a la hora de buscar la Victoria. La morriña de la familia y de la vida civil anterior al Golpe y la Guerra se veía acentuada por la intranquilidad de estar lejos de casa y de los problemas de la retaguardia, en ocasiones relacionados con los subsidios y las pagas que enviaban los propios combatientes.
Son habituales las críticas a las cacicadas y los estrategas de café en retaguardia, que repercutieron en la moral bélica o en la percepción del enemigo:
"no tienen otro tratamiento...desde el momento que tratan de sacarte el pan tuyo y de la hija para mí son los enemigos más grandes, tanto o más que los rojos, con todos los tiros que me tiran para matarme, porque los rojos tambien estan en peligro como nosotros, pero ellos o esos señores no tiran con bala, pero hacen mas daño con sus atropellos, y no se dan cuentaque algun dia mes las tienen que pagar".
La inmediatez de los hechos narrados y la sensación de vigilancia constante obligaba a ser cuidadoso con el mensaje que se enviaba a casa; eran conscientes de que "por correo no se pueden poner barias cosas", como la posición militar o el siguiente destino, y discursos derrotistas se expresaban de manera vaga o errónea para evitar el castigo de los mandos, aunque en la práctica la censura estaba limitada por el gran flujo postal de los combatientes. Así, conservamos manifestaciones de varios intentos de eludir la movilización y el Frente Asturiano con el permiso de la Guardia Civil debido a la “enfermedad” de su esposa (Loma de Otero-Asturias, 11/10/1937), o incluso críticas al amiguismo de los mandos:
"...en bista que mis cartas nadie las censura sino yo, te lo boy a explicar...yo estava en puerta, y otros señores, por amistades y demas asuntos...se llaman pelotilleros...son los que disfrutan de permisos, y los demas se joden, hablando en plata...haré todas mis reclamaciones...por que no hay derecho...esos señores ... ahora son los que disfrutan de muchos beneficios que no les pertenecen".
DMGM






