La Organización Sindical
Creator: Central Nacional Sindicalista
Source:
Public Domain, https://es.wikipedia.org/wiki/Sindicato_Vertical#/media/Archivo:Carnet_de_la_CNS_1939.png
Date Created: 1939
Extent: 1 item
39.46971, -0.37634
Esto es un carnet de la Central Nacional Sindicalista, (llamada Organización Sindical desde 1971), el sindicato vertical del régimen franquista.
El sindicato vertical era el instrumento a través del cual debía llevarse a cabo el encuadramiento de trabajadores y empresarios y la política social del régimen franquista. Éste, además, debía imponer la disciplina entre los elementos que participaban en la producción y también debía llevar a cabo la “revolución nacionalsindicalista”. La creación, en enero de 1938, de un Ministerio de Organización y Acción Sindical parecía dar preponderancia a las tesis falangistas. Sin embargo, Franco colocó al frente del mismo a un antiguo alto cargo de la dictadura de Primo de Rivera. La actitud de las elites tradicionales -tradicionalistas, católicos y oligarquía económica- era de oposición a los planes fascistas.
En diciembre de 1940 se promulgaron dos leyes fundamentales, la llamada de Unidad Sindical y la Ley de Bases de la Organización Sindical que dieron carta de naturaleza a los Sindicatos Nacionales. Éstos estaban especializados en ramas de producción. Aunque en teoría todos debían estar encuadrados en los sindicatos en realidad afiliación se mantuvo bastante flexible debido a las presiones del corporativismo católico y del tradicionalismo. Los datos de afiliados muestran la apatía de los trabajadores hacia las políticas franquistas. Entre 1940 y 1945 la afiliación pasó de 2.000.000 a cerca de 3.900.000. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de los cuarenta, la cifra se estancó en los 4.000.000 y posteriormente el ritmo de crecimiento anual rondaba el 1%.
Las dos leyes arriba citadas se basaban en el principio de unidad. Este se desplegaba en un doble sentido. Por un lado, rechazaba el pluralismo sindical prohibiendo cualquier otra organización sindical. Por otro lado, obligaba a empresarios y trabajadores -los “productores”- a integrarse de forma armónica en los sindicatos nacionales. Esta superación de la lucha de clases se dio sobre el papel, pero no en la práctica. Dentro de cada Sindicato se reconoció la existencia de dos secciones: la Económica -la de los empresarios- y la Social -la de los trabajadores-.
El punto de arranque de toda la estructura sindical franquista era la empresa. A partir de ella se producía la sindicación. Esta incorporación se producía en todas las empresas ya fueran públicas, privadas o mixtas. En el interior de la empresa los trabajadores y técnicos formaban la sección sindical que estaba encabezada por los enlaces sindicales y los vocales jurados. Para su acción en la empresa los enlaces y vocales podían elegir delegados los cuales eran los representantes más concretos de los trabajadores. Los enlaces actuarían en toda empresa que tuviera más de cinco trabajadores. El número de ellos variaba en función de la dimensión de la empresa. Por su parte los vocales jurados eran enlaces cualificados en empresas de magnitud -aquellas que contaban con más de 50 empleados fijos. Falangistas y policías colaboraban para que personas consideradas “subversivas” no fuesen candidatos a enlaces y vocales. Amenazaban y a veces daban palizas a los recalcitrantes.
ORB