Diploma de la Medalla de la Fidelidad del Ayuntamiento de Madrid
Creator: Ayuntamiento de Madrid
Source:
Archivo de la Villa de Madrid, AVM, 9-220-53, p. 65
Date Created: 1940-06-19
Extent: 1 item
40.416782, -3.703507
Tras la ocupación de Madrid, las autoridades rebeldes desplegaron una batería de procesos informativos y depurativos. Las simpatías políticas de los porteros de fincas urbanas y su comportamiento durante la guerra fueron investigadas por distintos juzgados militares y aparatos policiales. Durante la guerra, parte del colectivo se había visto implicado, por iniciativa propia o por el clima de coacción, en prácticas informativas y acusatorias que afectaron a sus vecinos y entornos sociales. Estas actividades convirtieron a los porteros en uno de los grupos más castigados por la justicia militar y más denostados por las memorias de la violencia de la retaguardia madrileña.
Con todo, las memorias, la literatura, los testimonios y la documentación judicial demuestran que también un número significativo de porteros participaron en prácticas protectoras. Ocultaron a perseguidos, ofrecieron declaraciones exculpatorias, avisaron a los vecinos de la llegada de patrullas o alertaron a las autoridades cuando se presentaban y salvaguardaron enseres y viviendas. Lo hicieron pese al riesgo que entrañaba y, en ocasiones, fueron severamente castigados por ello. Por tal motivo, poco después de la toma de la capital, y al mismo tiempo que parte del colectivo era reprimido, el Ayuntamiento de Madrid aprobó la creación de una Medalla de la Fidelidad.
Este galardón, propuesto desde su puesto de concejal por el Conde de Casal en mayo de 1939, pretendía reconocer a aquellos porteros que habían protegido vidas y propiedades. Posteriormente se decidió que el medal —diseñado por Mariano Benlliure— se les otorgase además a otros trabajadores del hogar y a empleados del Ayuntamiento. El Ayuntamiento, con todo, desestimó otras sugerencias de la comisión delegada, que preveía blindar los empleos de los porteros e introducir recompensas materiales y medidas protectoras para el colectivo y sus familias
A través de las nociones de “lealtad” o “fidelidad”, el discurso empleado para la reglamentación de la medalla enfatizó las divergencias entre las actitudes protectoras y las de aquellos porteros que estaban siendo escarmentados. Se imponía, de ese modo, una interpretación elitista de los comportamientos bélicos. Una circunstancia reforzada por el hecho de que las solicitudes tuviesen que ser validadas por propietarios y vecinos. Esta narrativa, sin embargo, no impidió que las autoridades continuasen exigiendo la colaboración de los porteros en prácticas acusatorias para nutrir la represión franquista.
Finalmente, el 19 de junio de 1940, en el parque de El Retiro, el alcalde Alberto Alcocer entregó la medalla y el diploma que se expone en este museo a un total de 606 agraciados. 525 de los receptores (85%) fueron porteros y casi tres cuartas partes de los mismos fueron hombres. Los listados reúnen tanto a porteros conocidos por sus simpatías políticas derechistas como a un diverso grupo de empleadas y empleados, que incluyó incluso a afines a organizaciones políticas o sindicales de izquierdas.
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