España se adhiere al Pacto Anticomunista
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Public Domain: https://en.wikipedia.org/wiki/Anti-Comintern_Pact#/media/File:Naka_yoshi_sangoku.jpg
Type: Postcards
Extent: 1 item
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El 27 de marzo de 1939, mientras la República agonizaba en medio de su colapso final, el gobierno de Franco se adhirió al Pacto Anticomunista.
Este acuerdo, firmado entre Alemania y Japón el 26 de noviembre de 1936, era un documento breve. En él se afirmaba que el objetivo de la Comintern era “la desintegración de los Estados existentes y la comisión de actos de violencia contra ellos mediante el uso de todos los medios a su alcance”, y que sus actividades “amenazaban la paz mundial”. Los dos países firmantes acordaron “mantenerse informados mutuamente sobre las actividades de la Internacional Comunista, adoptar las medidas de defensa necesarias y llevarlas a cabo en estrecha cooperación”, e invitar a otros países “cuya paz interna se viera amenazada por la labor desintegradora de la Internacional Comunista” a unirse al pacto. Italia lo firmó en noviembre de 1937. La postal japonesa con las imágenes de Adolf Hitler, Fuminaro Konoe y Benito Mussolini que se muestra aquí celebra la alianza de “Tres Países Amigos”.
Italianos y japoneses habían estado presionando al gobierno de Franco para que firmara el Pacto Anticomunista durante meses, pero, temeroso de enemistarse con Francia y Gran Bretaña, éste había intentado retrasarlo hasta que terminara la guerra.
El documento firmado por el gobierno franquista incluía una serie de anexos. Ya había firmado un acuerdo sobre cooperación policial con Alemania en julio de 1938 que se centraba en posibles amenazas políticas. El nuevo anexo comprometió a los dos países a tomar “medidas estrictas contra quienes, en el país o en el extranjero, trabajen directa o indirectamente para la Internacional Comunista o colaboren en sus actividades desintegradoras” y a crear un “comité permanente” para “estudiar y deliberar sobre las medidas adicionales que deben adoptarse para contrarrestar las actividades de la Internacional Comunista”.
El 23 de agosto de 1939, tan solo cinco meses después de la adhesión de España, Japón renunció al Pacto en protesta contra el Pacto de No Agresión germano-soviético, aunque en 1940 firmaría el Pacto Tripartito dirigido contra Estados Unidos y la Unión Soviética. El Pacto Anticomunista se renovó en noviembre de 1941, nuevamente con España como uno de los signatarios, que para entonces contaba con decenas de miles de soldados (la División Azul) luchando junto a la Wehrmacht en la Unión Soviética.






