La Guerra Civil Española en Hollywood
Creator: Dieterle, William (1893-1972)
Source:
Alamy H66G94
Date Created: 1938
Type: Poster
Extent: 1 item
34.098, -118.32952
Cuando el 17 de julio de 1936 se inició el alzamiento militar que desembocó en la Guerra Civil española, los estudios de Hollywood se apresuraron a crear guiones sobre el conflicto; era un tema candente y las productoras estaban deseosas de sacarle la máxima rentabilidad.
Se barajaron diversos argumentos como la historia del asedio del Alcazar, sin embargo a la postre, solo tres largometrajes de ficción se rodaron en Hollywood sobre la contienda mientras estuvo en activo: The Last Train From Madrid (James Hogan, 1937, Paramount Pictures), Love Under Fire (George Marshall, 1937, Twentieth Century-Fox) y Blockade (William Dieterle, 1938, Walter Wanger/United Artists). Aunque el número puede parecer escaso, en realidad, es elevado, ya que el Hollywood del sistema de estudios evitaba realizar películas sobre asuntos políticos contemporáneos controvertidos y menos aún se aventuraba a filmar guerras en curso, de las que se desconocía cuál sería el bando vencedor. De hecho, Hollywood fue la cinematografía extranjera que más cintas de ficción realizó sobre la beligerancia española durante su desarrollo.
Las productoras desistieron de sus proyectos originales en gran parte debido a la presión de la Motion Picture Producers and Distributors of America (MPPDA) y la Production Code Administration (PCA), que insistieron en lo desaconsejable de llevar a la pantalla estos films e intentaron desalentarlos. El fin último de ambos organismos, que formaban parte de la industria de Hollywood, era lograr que los largometrajes comerciales norteamericanos fuesen inobjetables en cualquier país del mundo y desde cualquier perspectiva —incluyendo la política— para obtener los mayores beneficios posibles.
Por ello, la Oficina Hays instó a las compañías cinematográficas a que siguieran toda una serie de pautas acerca del tratamiento de la Guerra Civil española en la pantalla. Estas se basaron en la neutralidad y se concretaron en los siguientes términos: (1) la guerra de España debía aparecer solo como un “ambiente”, “telón de fondo” o “decorado dramático”; (2) el término “guerra civil” tenía que omitirse; (3) los uniformes serían imaginarios, diferentes de los que se usaban en España; (4) no se podía aludir a “leales” y “rebeldes”; (5) tampoco nombrar gobiernos ni la colaboración de la Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini en la contienda; (6) se imponía la no identificación de las facciones combatientes; (7) ni Francisco Franco ni ningún otro militar o mandatario real podía ser nombrado; y (8) se exigía una casi total ausencia de especificidad en cuanto a ciudades y lugares.
Con tales consignas, resultaba verdaderamente difícil construir relatos lógicos y verosímiles. De ahí, la enorme confusión y desorden que imperó en los tres films que se materializaron. Del mismo modo, tales limitaciones pudieron ser la causa de que tanto Paramount como Twentieth Century-Fox decidiesen inscribir los suyos en los bajos presupuestos, intuyendo que la adhesión a tales directrices actuaría en detrimento de su calidad y también que, aun ciñéndose a ellas, cualquier producción ambientada en el conflicto tendría problemas de distribución en numerosos países.
CG






