Dos películas sobre los prisioneros de guerra
Creator: Gobierno de España. Subcomisariado de Agitación, Prensa y Propaganda
Date Created: 1937
Type: Propaganda
Extent: 1 item
El tema del trato de los prisioneros fue un elemento de enorme importancia en la propaganda de los dos bandos. Con la finalidad de alentar a los combatientes a luchar hasta el final y evitar caer en manos del enemigo, se extendían tenebrosos relatos sobre la crueldad y los niveles inhumanos de represión alcanzados en el otro lado de las trincheras. Las dos películas escogidas, una de cada bando, inciden en subrayar lo contrario, mostrando el trato humano y regenerador que podían encontrar aquellos combatientes que decidieran abandonar la lucha y se entregaran. Pero, además, permiten observar las diferentes estrategias discursivas y visuales a través de las cuales cada bando construía su propaganda cinematográfica.
Nuestros prisioneros, pensada para su distribución internacional con una locución en francés, fue realizada por el Subcomisariado de Agitación, Prensa y Propaganda del Gobierno de la República. En ella destaca el uso del testimonio de personajes concretos y un trabajo de las imágenes en el que el montaje no altera demasiado lo recogido sobre el terreno por los operadores, fundamentalmente a través de panorámicas de prisioneros y la mostración descriptiva de espacios de confinamiento. Los momentos enfáticos se expresan más bien en composiciones anguladas y vanguardistas que recogen algunos desfiles de prisioneros.
En cuanto al uso de la voz testimonial, el filme arranca con una entrevista a una enfermera del bando franquista afiliada a Falange que fue capturada en Brunete y que confirma el buen trato recibido, así como la capacidad combativa del ejército republicano. También se recurre a una carta recibida por un prisionero italiano en la que un allegado le dice que si vuelve a Italia será considerado por los fascistas como un desertor. Filmado en un plató, otro joven soldado italiano narra frente a la cámara su periplo al ser hecho prisionero y el buen trato recibido. El documental finaliza con el tratamiento a los italianos capturados como “obreros como nosotros” enviados como carne de cañón por Mussolini.
Por su lado, Prisioneros de guerra, realizado por el Departamento Nacional de Cinematografía, muestra un discurso más dirigido por el montaje y la puesta en escena a través de algunas situaciones construidas para el espectador. La fotografía preciosista de Enrique Gaertner; así como una banda sonora más emocional y percutiente en su mensaje, configuran un buen ejemplo del horizonte estético en la propaganda cinematográfica franquista. Desde los propios títulos de crédito asistimos a escenificaciones de aparentes capturas de soldados enemigos, así como a la aparición de los pies de un campesino pisando un perfil de España trazado en el suelo. El relato va estableciendo una visión idealizada y exaltada del humanitario trato que aparentemente reciben los prisioneros: cuidada alimentación, tratamiento de los heridos en parajes bucólicos por solícitas enfermeras, atención específica a los mutilados y sobre todo la regeneración por el trabajo de los prisioneros, a quienes se dice que se pretende incorporar a las tareas productivas de la agricultura, la industria y la minería.
Acompañando la narración, destacan varios momentos escenificados muy elocuentes, como cuando un prisionero, convaleciente y malherido, se incorpora y sonríe al ver un crucifijo; o cuando un puño cerrado se va convirtiendo en la “mano abierta” del saludo fascista. Resulta algo sorprendente que, ante un tema tan delicado, el acompañamiento musical del filme recurra a un acordeón tocando aires de zarzuela y a un guitarrista y cantante que interpreta un par de tangos de Carlos Gardel.
VJB






